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Alberto Chicote: carabanchelero de alma y corazón

Alberto Chicote Carabanchel Alto
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Si hay una figura que ha sabido conjugar talento, esfuerzo y carácter, esa es la de Alberto Chicote del Olmo. Nacido el 23 de junio de 1969 en Carabanchel Alto, Chicote no solo es un referente de la cocina en España, sino también un orgulloso hijo de su barrio. Un barrio que le marcó desde su infancia y al que, como él mismo dice, nunca ha dejado atrás.

Crecer en Carabanchel Alto

Carabanchel Alto fue su cuna y su casa durante sus primeros 30 años de vida. «Soy carabanchelero 100%». Además, sus padres, ya octogenarios, siguen viviendo en la casa donde Alberto creció.

El reconocido chef recuerda con nostalgia y respeto aquel barrio obrero donde la vida se hacía en la calle, donde se forjaban amistades en el parque y donde, por desgracia, muchos de los chicos de su generación, amigos o compañeros de colegio, no lograron salir adelante por culpa de las drogas.

“Mucha de la gente con la que crecí en los años 80 cayó víctima de la heroína y de un entorno que se los llevó por delante. Se me ponen los pelos de punta de recordarlo. Por suerte, mis padres supieron mantenernos al margen de todo aquello. No es que mi hermano y yo tuviéramos la tentación de meternos en ese mundo, pero sí es cierto que ellos nos protegieron, nos alejaron de ese ambiente que, inevitablemente, nos rodeaba. Y gracias a eso, pudimos tener una infancia y una juventud lo más felices posible”, recordaba Chicote esta semana en una entrevista con Alberto Herrera en COPE.

Alberto Chicote Carabanchel Alto collage
Alberto Chicote en su infancia y juventud. Fotos sacadas de su web

Su madre, Angelines, jugó un papel fundamental en su educación. Firme, decidida y adelantada a su tiempo, inculcó en sus hijos una autonomía poco común en aquella época. “Mi madre decía: ‘Si algún día me pasa algo, no quiero dejar a mis hijos como unos inútiles’. Nos enseñó a cocinar, a manejar la máquina de coser, a poner lavadoras. Cuando se lo contaba a mis amigos en el colegio, se reían y me decían: ‘Claro, como no tienes hermanas, te toca hacerlo’. Pero en casa, los roles estaban muy claros y mi padre también tenía sus funciones establecidas y las sigue teniendo hoy”.

Los recuerdos de un Carabanchel que ya no existe

En aquellos años 70′ de la infancia de Chicote, las calles de Carabanchel Alto eran un hervidero de vida y de pequeños comercios. En una conversación con su madre, ambos recordaban las idas a la vaquería a por leche fresca, el paso de Pedro los viernes para llevar los huevos a casa o la tradición de recorrer el Pinar de San José en busca de palos, una excusa que su madre usaba para que los niños disfrutaran del camino hacia la lechería.

El barrio tenía su propia identidad, con una comunidad arraigada y un fuerte sentimiento de pertenencia. Era mucho más pueblo que hoy. Pero, aunque Carabanchel Alto ha cambiado, y muchas de esas costumbres han desaparecido, Chicote mantiene viva la memoria de aquellos días. “El lugar donde te crías deja huella en ti, pero cada uno también deja huella en el lugar de donde viene. Me gusta pensar que mi barrio no sería el mismo si yo no hubiese estado en él”, confiesa.

La pasión por la cocina y el ascenso al éxito

Su curiosidad por la cocina comenzó en casa, pero fue a los 17 años cuando decidió que quería dedicarse profesionalmente a ello, después de haber hecho sus pinitos en el rugby, donde llegó a la selección madrileña junto al actor Javier Bardem. Se matriculó en la Escuela de Hostelería y Turismo de Madrid, donde se formó con determinación. Su primer trabajo serio llegó en el restaurante Lúculo, ya desaparecido, y a partir de ahí inició una carrera que le llevaría a trabajar con algunos de los mejores chefs del país y del extranjero.

Chicote jugando al rugby
Chicote jugando al rugby

En los años 90, Chicote viajó a Suiza para empaparse de la cocina centroeuropea y, a su regreso, en 1995, se convirtió en chef de El Cenachero, donde empezó a experimentar con la reinterpretación de la cocina andaluza. Pero su gran salto llegó en 1999, cuando fue fichado por Benjamín Calles para ser el chef de NODO, un restaurante que revolucionó Madrid fusionando la cocina española con la japonesa.

En 2005, su talento fue reconocido con el premio al “Mejor Cocinero del Año” en Madrid Fusión, y desde entonces su prestigio no ha hecho más que crecer. De NODO pasó a Pan de Lujo, y en 2014 abrió Yakitoro, su primer restaurante propio, una propuesta que combinaba las tabernas japonesas con el estilo español.

La televisión y la popularidad de Alberto Chicote

En 2012, su vida dio un giro inesperado cuando la televisión llamó a su puerta. Antena 3 le propuso presentar la versión española de ‘Kitchen Nightmares’, que se convirtió en ‘Pesadilla en la cocina’. El programa lo catapultó a la fama, mostrando una versión de Chicote directa, sin filtros, pero siempre con el objetivo de ayudar a mejorar negocios en apuros.

A pesar del éxito en la televisión, nunca ha abandonado su pasión por la gastronomía. En 2021, abrió su proyecto más personal, Omeraki, un restaurante donde vuelca toda su experiencia y creatividad. Como él mismo define, “Omeraki es el resultado de mi trayectoria, de toda mi experiencia como chaval de Carabanchel que empezó pelando cebollas, que aprendió junto a chefs muy grandes, que se dedicó a viajar para seguir creciendo, que aprendió de sus errores e hizo caso a su intuición. Omeraki es fruto de todo el esfuerzo, de todo el trabajo. Omeraki es lo que soy».

Carabanchel, siempre presente

Hoy, Alberto Chicote es un nombre reconocido en toda España, pero nunca ha olvidado sus raíces. Aunque su vida lo ha llevado por diferentes caminos, su infancia en Carabanchel sigue formando parte de su esencia. “Me esfuerzo por mantener siempre presente de dónde vengo, dónde crecí y el ambiente en el que me crie. Cuando echo la vista atrás, lo recuerdo con un cariño enorme. Mi barrio sigue siendo mi barrio, y eso no va a cambiar nunca».

Desde sus primeros días en la cocina de su madre hasta el reconocimiento nacional e internacional, Alberto Chicote ha demostrado que el esfuerzo, la pasión y la autenticidad pueden llevarte lejos, sin olvidar de dónde vienes. Carabanchel Alto sigue siendo parte de él, y él, sin duda, sigue siendo parte de Carabanchel.


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