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Los relojes de sol de la ermita de Santa María la Antigua de Carabanchel

ermita santa maría la antigua
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En el corazón de Carabanchel, la ermita de Santa María la Antigua se alza como un testimonio excepcional del pasado medieval madrileño. Este templo, el más antiguo de estilo mudéjar en la Comunidad de Madrid, esconde en su fachada sur un hallazgo sorprendente: dos relojes de sol de origen medieval, cuya existencia pasó desapercibida hasta hace pocos años, tal y como demuestra Felo de Andrés Galván en el documento que se adjunta al final de artículo.

Un descubrimiento inesperado

Fue en 2020, durante una actividad de la plataforma Carabanchel Historia y Patrimonio, cuando Jesús Rodríguez, de Salvemos Carabanchel, identificó la presencia de estos relojes de sol en la portada sur de la ermita. No obstante, no fue hasta marzo de 2022 cuando, tras un análisis fotogramétrico y la validación de la Asociación Amigos de los Relojes de Sol, se confirmó que se trataba de auténticos relojes medievales.

Estos relojes han pasado desapercibidos en los estudios previos sobre la ermita, lo que hace aún más relevante su descubrimiento y análisis. Se trata de piezas de gran valor patrimonial que nos permiten comprender mejor la función del edificio y su relación con la vida cotidiana de los antiguos habitantes de Carabanchel.

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Reloj de sol del lado derecho

La ermita de Santa María la Antigua: un referente histórico

Construida en el siglo XIII sobre restos de una villa romana y posiblemente de un templo visigodo o andalusí, la ermita de Santa María la Antigua es un emblema de la arquitectura mudéjar madrileña. Su estructura original ha permanecido casi intacta, convirtiéndola en un ejemplo único de la convivencia cultural entre las tradiciones cristianas e islámicas en la Edad Media.

El edificio presenta una planta rectangular con una nave única y un ábside semicircular, mientras que su portada sur, donde se ubican los relojes de sol, es un testimonio de la maestría en la construcción en ladrillo de la época. Este elemento arquitectónico no solo destaca por su belleza, sino también por su funcionalidad, ya que fue utilizado como soporte para los relojes que permitían medir el paso del tiempo en la comunidad.

Los relojes de sol: características y datación

Los dos relojes de sol identificados en la portada sur se encuentran grabados en las nacelas situadas en los extremos de la estructura. Carentes de gnomon, aún se pueden distinguir claramente sus cuadrantes y marcas horarias.

La fachada sur se realizó con mampostería de piedras pequeñas y desiguales, sin sillares, en franjas separadas por hiladas de ladrillo. Por otra parte, era habitual que los relojes de sol medievales se situaran a la altura de los ojos. A partir de estos condicionantes, los relojes de la ermita se grabaron en los lugares más apropiados que había, es decir, las superficies de la fábrica de la portada.

relojes de sol ermita de Santa María la Antigua de Carabanchel

Precisamente, es este elemento de ladrillo de la fachada sur donde reside uno de sus mayores atractivos artísticos. Un despiece radial de los ladrillos, que no se unen en el centro del arco, crea una composición dinámica y singular. Los arcos extremos, a diferencia del central, arrancan de nacelas o cavetos, elementos que albergan los relojes de sol. Esta disposición, poco usual, aporta un toque distintivo a la portada. Las jambas sostienen directamente el arco interior, prescindiendo de las nacelas, aunque es posible que las hubiera en su diseño original.

Marcaban las horas canónicas

Se trata de relojes de tipo vertical meridional, aunque su orientación no es exactamente sur debido a la inclinación de la fachada. Su diseño sugiere que marcaban las horas canónicas, esenciales para la organización de la vida litúrgica en la Edad Media. La presencia de numeración romana y la división en cuatro cuadrantes confirman su función dentro del contexto religioso.

Aunque no existe una datación exacta, los análisis realizados sobre los materiales de la ermita indican que la portada donde se encuentran los relojes pertenece a la construcción original del siglo XIII. Esto los convierte en unos de los relojes de sol más antiguos de Madrid y en un valioso testimonio de la importancia de la medición del tiempo en las comunidades medievales.

reloj de sol del lado izquierdo

Un patrimonio a preservar

La ermita de Santa María la Antigua y sus relojes de sol representan un legado histórico que merece la pena preservar y difundir. A lo largo de los siglos, este templo ha sido un punto de referencia en el paisaje de Carabanchel, primero como centro religioso y social, y más tarde como hito visual en un entorno que ha cambiado radicalmente.

El descubrimiento de estos relojes de sol refuerza la necesidad de proteger el patrimonio histórico de Carabanchel y de dar a conocer estos elementos a la comunidad. Su estudio no solo nos acerca a la forma de vida medieval, sino que también nos permite valorar el ingenio y la adaptación de la arquitectura a las necesidades cotidianas.

Conocer y conservar estos vestigios es una forma de mantener viva la historia de nuestro barrio y de reivindicar la importancia de su legado. La ermita de Santa María la Antigua sigue hablándonos desde el pasado, y ahora, gracias a este hallazgo, lo hace con la voz del tiempo medido en la piedra.

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