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Niño Marchena, el mejor cantaor que actuó en el Teatro Las Delicias

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En junio de 1929, el prestigioso Pepe Marchena actuó con un elenco de lujo en el Teatro de las Delicias de Carabanchel. Pero antes de llegar hasta ahí, sigamos por donde lo dejamos ayer. Como os contaba entonces, en el verano de 1899 se inauguró el Teatro de las Delicias de Carabanchel Alto, situado en la actual calle Dátil (antes conocida como calle Nueva). En septiembre de ese año, Jacinto Benavente y Ramón María del Valle-Inclán decidieron representar dos de sus obras gracias a la amistad que les unía a María Lejárraga y su todavía novio Gregorio Martínez Sierra.

No cabe duda de que la información relativa a este teatro es muy escasa. Pero buceando en las hemerotecas he descubierto algunas cosas curiosas. Como ya decía María Lejárraga, el de Las Delicias no era más que un teatro de aficionados que, en ocasiones especiales, acogía espectáculos de primer nivel. Situado en una zona conocida como «Nuevo Carabanchel», diseñado por los hermanos Federico y José Grases, servía para dar servicio cultural a un pueblo que, verano tras verano, se llenaba de ilustres personajes. Y ellos eran quienes más disfrutaban de la programación del Teatro de las Delicias que, a la postre, estaba dirigido por el propio Federico Grases.

Teatro de aficionados y de verano (en sus orígenes)

«La distinguida colonia de veraneantes en los Carabancheles pasó una tarde agradabilísima ayer. La función anunciada fue una serie continuada de aplausos, por igual tributados a las y los jóvenes aficionados que, imparcialmente juzgados, rayaron a la altura de los más consumados artistas», resalta el diario «El Liberal» del 17 de septiembre de 1900.

«El perfecto conocimiento de la escena, el amore con que interpretan el respectivo papel y el estudio y repetidos ensayos a que los somete el ilustrado e inteligente maestro director, D. Federico Grases, hacen de estas bellas y simpáticas aficionadas, artistas de condiciones tales, que ya quisieran para sí algunos de los mejores teatros de la corte», añade.

Este artículo de «El Liberal» de 1900, da a entender que, al menos en esos primeros años, el teatro de los Grases solo abría en los meses de verano. «¡Lástima que con el otoño terminen tan amenas y regocijadas funciones!», relata.

La fiesta de la educación

En 1908, el Teatro de Las Delicias tiene de nuevo protagonismo en la prensa de la época por otro motivo. Como relata el semanario «Actividades», en junio de ese año el pueblo de Carabanchel Alto realizó en el teatro una fiesta para repartir premios a los niños de las escuelas públicas. El teatro se engalanó para la ocasión con «follaje y atributos patrióticos».

Asistieron el alcalde de Carabanchel Alto, el gobernador militar, el secretario de la Junta Provincial de Instrucción Pública, los maestros, alumnos, el cura, la banda de música y hasta Francisco Javier González de Castejón y Elío, Marqués de Vadillo.

Durante todo el día, y tras el desfile matinal, la comitiva estuvo en el teatro donde se leyeron emotivos discursos y los niños cantaron «admirablemente» un himno patriótico y otro de salutación a la enseña de la patria, acompañados por la banda.

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La fiesta de la Educación. Arriba, a la derecha, el Teatro de las Delicias


Homenaje a las tropas

Dos años más tarde, en enero de 1910, los Carabancheles volvieron a vestirse de gala para recibir a las tropas que habían combatido en la Guerra de Melilla (julio-diciembre 1909). Cabe destacar que las protestas contra el envío de tropas desde la península a esa guerra, especialmente de reservistas, desembocaron en Barcelona y en buena parte de Cataluña en la Semana Trágica.

Al acabar la contienda, las tropas recorrieron diversos puntos de España para recibir el apoyo de los pueblos. A Carabanchel llegaron en enero de 1910. Fueron directamente al entonces Reformatorio Santa Rita, donde los Capuchinos Terciarios, dirigidos entonces por el padre Domingo de Alboraya, les obsequiaron y agasajaron con un gran banquete. Tras el ágape, los oficiales de los diferentes batallones se desplazaron al teatro de Las Delicias para disfrutar de un baile organizado por el pueblo de Carabanchel Alto. Un baile que, como bien cita «La correspondencia de España» terminó a las dos de la madrugada.

La fiesta fue tan grande que durante todo el día las tabernas de los dos pueblos estuvieron rebosantes. «No fueron menos los cafés; los bailes abundan y hay en todas partes derroche de alegría», señala el diario. También resaltó el periodista Pizarroso, que firma la crónica, la siguiente anécdota: «Un barbero de Carabanchel Alto, llamado Crescencio, ha demostrado durante el día último el entusiasmo que le producía la presencia de las tropas expedicionarias afeitando gratuitamente a buena parte del batallón. La faena del barbero, trabajosa en verdad, ha merecido muchas alabanzas».

¿Qué paso tras la venta de los terrenos a ‘Los 50’?

En ese mismo año de 1910, y ante la imposibilidad de levantar aquel deseado y proyectado Nuevo Carabanchel, Federico Grases decide vender todos sus terrenos. Lo hizo a la agrupación de periodistas “Los 50”, que se conformó en cooperativa bajo el nombre «Asociación Benéfica-Cooperativa de Construcción de Viviendas Baratas Colonia de la Prensa».

Esta cooperativa proyectó 65 chalés en la zona, si bien solo consiguieron levantar 42 entre los años que el arquitecto Felipe Mario López Blanco trabajó en la colonia.

Poco sabíamos del Teatro de las Delicias durante esos años. ¿Acaso lo tiraron los periodistas para levantar casas? ¿Cayó en desuso?

Reaparece en los medios de Delgado Barreto

Pues eso pensaba hasta que encontré en el diario ultraconsevador «La Acción» un pequeño reportaje sobre los Carabancheles. La relación de este medio con este pueblo y, en concreto, con la Colonia de la Prensa era lógica: el director de «La Acción» era Manuel Delgado Barreto, que vivía en una de las casas de la colonia.

Tras la instauración de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, Delgado Barreto se convierte en director de «La Nación». Ese diario sí tiene su calle en la colonia. En concreto, la casa de Delgado Barreto era la que hace esquina con calle La Nación en la glorieta de García Plaza.

Pues bien, en ese artículo de 1922, el cronista «Don Misterio» (probablemente, el propio Delgado Barreto con seudónimo) decía lo siguiente del teatro de Las Delicias:

«No queremos al hablar de los Carabancheles omitir siquiera sea someramente una reseña del teatro «Las Delicias», que constituye las ídem, especialmente en verano, de carabancheleros y madrileños. Abierto durante todo el año, el teatro de referencia cuenta con un gran parque de distracciones, en el que actúa un cuadro artístico, integrado por distinguidos jóvenes de la localidad, dirigido por el popular doctor don Sebastián Pamplona. La representación apuntada tiene lugar los domingos, y durante el resto de la semana, suelen actuar conocidas artistas madrileñas, alentándose este espectáculo con funciones cinematográficas».

Gracias a este artículo de «Don Misterio», sabemos que para la década de 1920, el teatro no solo no estaba cerrado, sino que abría durante todo el año. Además, se puede contabilizar también como uno de los pocos cines que tuvo Carabanchel antes de la guerra civil, junto al Cine Sanz, el Bellón, el Baleares o el Ideal, que fue dinamitado durante la contienda.

colonia de la prensa tras la guerra

Colonia de la Prensa (1940)

Última reseña: Pepe Marchena

La última aparición en prensa localizada de este Teatro de Las Delicias tuvo lugar el 19 de junio de 1929 en el diario «La Nación», que dirigía por ese entonces Manuel Delgado Barreto.  En ella se anunciaba, nada más y nada menos, que la actuación del Niño de Marchena (posteriormente conocido como Pepe Marchena), uno de los cantaores flamencos más destacados de toda la historia.

«Por una sola vez y con carácter de acontecimiento sin precedentes en la ópera flamenca», destacaba el periódico. La actuación estaba prevista para el sábado, 22 de junio, y anunciaba a Niño Marchena, que tenía entonces 26 años, como «el rey de los cantaores flamencos».

Además, lo haría acompañado por su ‘trup’, en la que figuraban los afamados cantaores el Mochuelo, el Personita, Jacinto Gallego, «el niño de Almadén«; entre otros, «así como el formidable tocaor Luis Yance«.

«Este espectáculo sin precedentes dará comienzo a las diez y media en punto en el teatro de las Delicias (Carabanchel Alto), el sitio más agradable de Madrid», rezaba el panfleto. Además, anunciaba «un servicio especial de tranvía (a la Plaza Mayor) a la salida del espectáculo».

¿Quién fue Pepe Marchena?

Aunque en este artículo lo cuenta magníficamente el crítico flamenco Manolo Bohórquez, cabe destacar que José Tejada Martín, conocido en un principio como El Niño de Marchena y más tarde por Pepe Marchena, nació en esta localidad sevillana en 1903.

Fue un niño prodigio del cante andaluz, uno de esos fenómenos que salen cada siglo en contadas ocasiones. Hijo de una sirvienta y de un jornalero, Rita y José –llevó siempre los dos apellidos de su madre porque lo tuvo aún soltera–, su infancia fue dura, llegando a guardar cochinos de pequeño. Es la historia de un niño pobre andaluz que acabó bañándose en colonia y siendo un artista conocido y reconocido como tal en todo el mundo.

A pesar de sus condiciones y de su talento, sus comienzos no fueron nada fáciles porque ya desde niño no se ajustaba a pautas, cantaba a su manera, aunque tenía sus referencias. Según comentó alguna vez en privado, sus primeros maestros fueron los pájaros de su pueblo.

Pepe-Marchena

Pepe Marchena. Foto: La Flamenca

En definitiva, el Teatro de Las Delicias tuvo en sus al menos tres décadas de historia mucho protagonismo en la escena sociocultural de Carabanchel. No sabemos cuándo desapareció, pero por lo que tenemos entendido, fue antes de la guerra civil, porque en 1940 de él ya solo quedaba el recuerdo. Un recuerdo, que ahora intentamos recuperar.


Primera parte

Teatro Delicias, ¿el teatro de Carabanchel donde estrenó Valle Inclán?

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